El Edificio Mónaco fue una estructura de tipología indeterminada que se erigió sobre una huella de aproximadamente 98.3 m² en la Avenida José María Vargas de la Parroquia Naiguatá, dentro del Municipio Vargas, en La Guaira, Venezuela. Con una altura estimada de 6.9 metros, el inmueble se enmarcaba en el desarrollo urbano que transformó a Naiguatá a partir de la década de 1950, caracterizado por la adopción de nuevas tendencias arquitectónicas y el uso de materiales como el concreto armado y el acero. Se ubicaba en un área que experimentó un crecimiento significativo, formando parte del paisaje costero de la región.
¿Qué pasó con Edificio Mónaco?
En junio de 2026, la costa norte de Venezuela fue sacudida por dos fuertes terremotos consecutivos, de magnitudes 7.2 y 7.5, cuyos epicentros se localizaron en el estado de Yaracuy, pero cuyas ondas sísmicas generaron una devastación masiva en el estado La Guaira. Esta región costera, a solo 30 kilómetros de Caracas, fue declarada zona de desastre, concentrando la mayor afectación en el país, con miles de muertos y heridos, y más de 800 edificios dañados en todo el territorio, la mayoría en La Guaira. La parroquia Naiguatá, como parte de este litoral central, sufrió un impacto significativo, alterando severamente su infraestructura y paisaje urbano.
Como consecuencia directa de estos eventos sísmicos, el Edificio Mónaco colapsó por completo. La estructura de 6.9 metros de altura cedió ante la fuerza de los movimientos telúricos, perdiendo por completo su volumetría y habitabilidad. Los restos del inmueble quedaron dispersos sobre su huella original de 98.3 metros cuadrados, sumándose al desolador panorama de edificaciones destruidas que se documentó a lo largo de la Avenida José María Vargas y el resto de la parroquia Naiguatá tras los temblores.
Contexto urbano e histórico
La Parroquia Naiguatá, donde se ubicaba el Edificio Mónaco, es una localidad costera del estado La Guaira con una rica historia y un significativo desarrollo urbanístico a lo largo del siglo XX. Fundada oficialmente el 4 de octubre de 1710 bajo el nombre de San Francisco de Asís de Naiguatá, la zona tuvo un origen agrícola con haciendas dedicadas al cultivo de café y caña de azúcar desde la época colonial. A partir de la década de 1950, el pueblo experimentó una notable transformación, convirtiéndose en una pequeña ciudad impulsada por el turismo y la construcción de clubes privados como Puerto Azul y Playa Azul, así como el Balneario de Naiguatá en 1954, conocido por sus instalaciones de marcadas tendencias modernas en la Avenida José María Vargas. Este auge constructivo en el litoral central venezolano, fomentado por la bonanza petrolera de mediados de siglo, trajo consigo la introducción de nuevos materiales y estilos que caracterizaron muchas de las edificaciones de la zona.








