Las Residencias Pellicanos fueron un edificio de tipología mixta y de escala media que se ubicaba en la Calle 4, dentro de las Residencias Dorado, en la parroquia Urimare de Catia La Mar, municipio Vargas, en el estado La Guaira, Venezuela. Contaba con una altura estimada de 23.0 metros y un área de huella de aproximadamente 333.3 m². El inmueble, emplazado en la Vía Alterna a Playa Grande, ofrecía una combinación de usos, probablemente con espacios comerciales en su planta baja y unidades residenciales en sus niveles superiores, una característica común en los desarrollos urbanos costeros de la región.
¿Qué pasó con Residencias Pellicanos?
En junio de 2026, la costa norte de Venezuela fue sacudida por una serie de potentes terremotos, incluyendo dos eventos principales de magnitudes 7.2 y 7.5, que generaron un impacto devastador en el estado La Guaira. Estos eventos sísmicos alteraron drásticamente la infraestructura del litoral central, con la parroquia Catia La Mar y zonas cercanas como Playa Grande sufriendo un alto grado de afectación, donde múltiples edificaciones residenciales colapsaron y extensas áreas urbanas quedaron reducidas a escombros.
Como consecuencia directa de esta catástrofe, las Residencias Pellicanos sufrieron una destrucción total. La estructura de 23.0 metros de altura colapsó por completo ante las fuerzas sísmicas, perdiendo su volumetría y quedando inhabitable. Los restos del inmueble se depositaron sobre su huella original de 333.3 metros cuadrados, sumándose al paisaje de devastación que se extendía a lo largo de Catia La Mar y sus complejos residenciales tras los sismos.
Contexto urbano e histórico
El desarrollo de Catia La Mar, donde se ubicaron las Residencias Pellicanos, estuvo históricamente ligado a su posición estratégica en el litoral central venezolano, cerca del principal puerto del país en La Guaira y del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Desde sus orígenes, la ciudad evolucionó de un asentamiento costero a un importante centro urbano y de servicios para el estado La Guaira, con una economía que combinaba la pesca, el comercio y el turismo. La construcción de la autopista Caracas-La Guaira en 1953 impulsó significativamente el crecimiento urbano y la edificación de complejos residenciales y balnearios, transformando la zona en un destino tanto para la residencia permanente como para el esparcimiento. Las Residencias Pellicanos, como parte de la urbanización Residencias Dorado en la parroquia Urimare, fueron un reflejo de este auge constructivo que buscaba satisfacer la demanda habitacional en un entorno costero de gran dinamismo.








